viernes, 8 de marzo de 2013

El puerperio. Laura Gutman.



Vamos a considerar el puerperio como el período transitado entre el nacimiento del bebé y los dos primeros años, aunque emocionalmente haya una progresión evidente entre el caos de los primeros días -en medio de un llanto desesperado- y la capacidad de salir al mundo con un bebé a cuestas.

Para intentar sumergirnos en los vericuetos energéticos, emocionales y psicológicos del puerperio, creo necesario reconsiderar la duración real de este tránsito. Me refiero al hecho que los famosos 40 días estipulados -ya no sabemos por quién ni para quién- tienen que ver sólo con una histórica veda moral para salvar a la parturienta del reclamo sexual del varón. Pero ese tiempo cronológico no significa psicológicamente un comienzo ni un final de nada.

Mi intención –por la falta de un pensamiento genuino sobre el "sí mismo femenino" en la situación de parto, lactancia, crianza y maternaje en general- es desarrollar una reflexión sobre el puerperio basándonos en situaciones que a veces no son ni tan físicas, ni tan visibles, ni tan concretas, pero no por eso son menos reales. Vamos a hablar en definitiva de lo invisible, del submundo femenino, de lo oculto. De lo que está más allá de nuestro control, más allá de la razón para la mente lógica. Intentaremos acercarnos a la esencia del lugar donde no hay fronteras, donde comienza el terreno de lo místico, del misterio, de la inspiración y la superación del ego. Para hablar del puerperio, tendremos que inventar palabras, u otorgarles un significado trascendental.

Para quienes ya lo hemos transitado hace tiempo, nos da pereza volver a recordar ese sitio tan desprestigiado, con reminiscencias a tristeza, ahogo y desencanto. Recordar el puerperio equivale frecuentemente a reordenar las imágenes de un período confuso y sufriente, que engloba las ilusiones, el parto tal como fue y no como una hubiera querido que sea, dolores y soledades, angustias y desesperanzas, el fin de la inocencia y el inicio de algo que duele traer otra vez a la conciencia.

Para comenzar a armar el rompecabezas del puerperio, es indispensable tener en cuenta que el punto de partida es "el parto", es decir, la primer gran "desestructuración emocional". Como lo he descrito en el libro "La Maternidad y el encuentro con la propia sombra", para que se produzca el parto necesitamos que el cuerpo físico de la madre se abra para dejar pasar el cuerpo del bebé permitiendo un cierto "rompimiento". Este "rompimiento" corporal también se realiza en un plano más sutil, que corresponde a nuestra estructura emocional. Hay un "algo" que se quiebra, o que se "desestructura" para lograr el pasaje de "ser uno a ser dos".

Es una pena que la mayoría de los partos los atravesemos con muy poca conciencia con respecto a este "rompimiento físico y emocional". Ya que el parto es sobre todo un corte, un quiebre, una grieta, una apertura forzada, igual que la irrupción de un volcán que gime desde las entrañas y que al despedir sus partes profundas destruye necesariamente la aparente solidez, creando una estructura renovada.

Después de la "irrupción del volcán" (el parto) las mujeres nos encontramos con el tesoro escondido (un hijo en brazos) y además con insólitas piedras que se desprenden como bolas de fuego (nuestros "pedacitos emocionales", o nuestras partes desconocidas) rodando hacia el infinito, ardiendo en fuego y temiendo destruir todo lo que rozamos. Los "pedacitos emocionales" van quemando lo que encuentran a su paso. Miramos azoradas sin poder creer la potencia de todo lo que vibra en nuestro interior. Incendiando y cayendo al precipicio, suelen manifestarse en el cuerpo del bebé (como una llanura de pasto húmedo abierta y receptora). Son nuestras emociones ocultas que despliegan sus alas en el cuerpo del bebé rozagante y disponible.

Como un verdadero volcán, nuestro fuego rueda por los valles receptores. Es la sombra, expulsada del cuerpo.

Atravesar un parto es prepararse para la erupción del volcán interno, y esa experiencia es tan avasallante que requiere de mucha preparación emocional, apoyo, acompañamiento, amor, comprensión y coraje por parte de la mujer y de quienes pretenden asistirla.

Sin embargo pocas veces las mujeres encontramos el acompañamiento necesario para introducirnos luego en esa herida sangrante, aprovechando este momento como punto de partida para conocer nuestra renovada estructura emocional (generalmente bastante maltrecha, por cierto) y decidir qué haremos con ella.

El hecho es que -con conciencia o sin ella, despiertas o dormidas, bien acompañadas o solas, incineradas o a salvo- el nacimiento se produce.

Lamentablemente hoy en día consideramos el parto y el post-parto como una situación puramente corporal y del dominio médico. Nos sometemos a un trámite que con cierta manipulación, anestesia para que la parturienta no sea un obstáculo, drogas que permiten decidir cuándo y cómo programar la operación, y un equipo de profesionales que trabajen coordinados, puedan sacar al bebé corporalmente sano y felicitarse por el triunfo de la ciencia. Esta modalidad está tan arraigada en nuestra sociedad que las mujeres ni siquiera nos cuestionamos si fuimos actrices de nuestro parto o meras espectadoras. Si fue un acto íntimo, vivido desde la más profunda animalidad, o si cumplimos con lo que se esperaba de nosotras. Si pudimos transpirar al calor de nuestras llamas o si fuimos retiradas de la escena personal antes de tiempo.

En la medida que atravesemos situaciones esenciales de rompimiento espiritual sin conciencia, anestesiadas, dormidas, infantilizadas y asustadas... quedaremos sin herramientas emocionales para rearmar nuestros "pedacitos en llamas", permitiendo que el parto sea un verdadero pasaje del alma. Frecuentemente, así iniciamos el puerperio: alejadas de nosotras mismas.

Anteriormente describíamos la metáfora del volcán en llamas, abriendo y resquebrajando su cuerpo, dejando al descubierto la lava y las piedras. Análogamente, del vientre materno, surge el bebé real, y también el interior desconocido de esa mamá, que aprovecha el rompimiento para colarse por las grietas que quedaron abiertas. Esos aspectos ocultos encuentran una oportunidad para salir del refugio. La sombra (es decir, cualquier aspecto vital que cada mujer no reconoce como propio, a causa del dolor, el desconocimiento o el temor) utiliza el quiebre para salir de su escondite y presentarse triunfante en la superficie.

El problema para la mamá reciente es que se encuentra simultáneamente con el bebé real que llora, demanda, mama, se queja y no duerme... y al mismo tiempo con su propia sombra (desconocida por definición), inabarcable e indefinible.

Pero concretamente ¿con qué aspectos de su sombra se encuentra? Cada ser humano tiene su personalísima historia y obstáculos a recorrer, por lo tanto sólo un trabajo profundo de introspección, búsqueda personal, encuentro con dolores antiguos y coraje, podrá guiarnos hacia el interior de esa mujer que sufre a través del niño que llora.

El puerperio es una apertura del alma. Un abismo. Una iniciación. Si estamos dispuestas a sumergirnos en las aguas de nuestro yo desconocido.

Laura Gutman

Artículo de:

Día Internacional de la Mujer






En el 1975 la Organización de las Naciones Unidas (ONU) determinó que cada 8 de marzo se va a celebrar el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. 

Su origen fue en Estados Unidos en el 1911 a raíz de una tragedia. Ese año empleadas de la fábrica de camisas, Triangle Shirtwaist de Nueva York, llevaron a cabo una huelga por mejores condiciones de trabajo y mejores salarios. 


En la huelga las costureras reclamaron, entre otras cosas, que les pagaran el mismo salario que a los hombres y que la jornada de trabajo no fuera de más de diez horas al día. Pero la protesta terminó en tragedia y fallecieron 146 mujeres.


El 25 de marzo de 1911, en la fábrica se desató un incendio y las empleadas no pudieron salir porque los encargados de la misma habían cerrado las puertas de las escaleras, una práctica que era común con la excusa de que había que evitar robos o algún incidente. 

Las empleadas que lograron abrir algunas ventanas, se lanzaron al vacío desde los pisos más altos. La mayor parte de las empleadas que fallecieron eran jóvenes inmigrantes italianas y judías. 

Luego de esta tragedia se cambiaron muchas reglas de seguridad y salud en el lugar de trabajo, y se comenzó a conmemorar un Día Internacional de la Mujer Trabajadora, que la ONU oficializó en el 1975.



Fuente: The Triangle Factory Fire, yahoo
Escrito: MSC




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Mujeres




"Las mujeres son las que educan a los hombres, a sus hijos, a sus nietos. La mujer es la primera escuela, ya que la primera educación que se recibe es la maternal. La mujer es la conocedora de los misterios de la creación; ella conoce el misterio del origen de la vida porque ella misma es dadora de vida mediante la concepción. Si la Mujer está sana puede formar una familia y una comunidad sana. Por lo cual la mujer es la que debe reconstruirse para poder tener una sociedad más justa, equilibrada, sabia y armónica.”

María Quiñelén, Lawentuchefe (Mujer de Medicina Mapuche)





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miércoles, 6 de marzo de 2013

Padre-Cielo, Madre-Tierra; Madre-Cielo, Padre-Tierra.



Dice Robert Bly en su libro "Hombres de hierro":...Muchas mujeres de hoy dicen: "la tierra es femenina". Un hombre me dijo que cuando escucha tal cosa siente que ha perdido el derecho a respirar. Cuando un hombre dice: "Dios es masculino", las mujeres dicen sentir que no tienen derecho a orar".


Estemos atentos a no polarizar; esta fragmentación ya ha causado un inmenso daño.

Integremonos. 




"Menopausia y Terapias Alternativas"



Aromaterapia

La aromaterapeuta Mavi Toro(www.azahararomaterapia.cl) explica que el equilibrio hormonal durante esta etapa tiene una repercusión en todo el organismo y la aromaterapia es un gran complemento:

¿Qué aceites esenciales se utilizan? La aromaterapia científica propone aceites esenciales quimiotipados (AEQT) que actúan en el equilibrio hormonal. Estos aceites son “estrógeno like” o “estrogenomiméticos”, es decir, simuladores del estrógeno, como la salvia oficinalis o salvia sclerea, hinojo, anís verde y anís estrellado.

Síntomas que trata: alivia los bochornos, la retención de líquidos, los problemas circulatorios, el insomnio y la ansiedad, entre muchos otros.

Flores de Bach

La terapeuta floral Mara Vittoria (9-433 6353) explica que los cambios hormonales afectan a nivel emocional y físico, provocando un desequilibrio en el organismo. Las flores de Bach, agrega, devuelven armonía y estabilidad.

Síntomas que trata: previene el llanto fácil, el mal humor, la depresión y la ansiedad. Algunas mujeres que eran pasivas se vuelven intolerantes, insatisfechas y con falta de sentido en sus vidas, y las muy activas, a veces se comienzan a fatigar con mayor facilidad, se ponen más sensibles y negativas y con temor a envejecer por los cambios hormonales y físicos. Las flores de Bach entregan calma y estabilidad emocional.

Flor que más ayuda: la scleranthus, que entregan estabilidad emocional. Ayuda a quienes ya no se sientan atractivas, a las que están irritables y que discuten todo.

¿Cuándo se comienzan a sentir los efectos de la terapia?  Los efectos son rápidos. En dos sesiones debieran producirse efectos favorables.
Acupuntura

El acupunturista Álvaro Rosas explica que la medicina tradicional china considera la menopausia como un proceso natural que manifiesta un desequilibrio, tanto a nivel físico como emocional en la mujer. Y la acupuntura ayuda a que el cuerpo se adapte mejor a estos cambios hormonales.

¿Por qué ayuda? Con las agujas utilizadas la acupuntura estimula puntos del cuerpo que facilitan el balance del flujo energético.

Síntomas que trata. Logra que el cuerpo se adapte fácilmente a los cambios hormonales; previene la fatiga, dolores de cabeza, ansiedad y cambios de ánimo. Ayuda  a la mujer a entender y aceptar el proceso natural de cambios, permitiendo un florecimiento del encanto interno; alivia los bochornos, relaja y trata los problemas de sueño, como el insomnio.

Cantidad de sesiones. Para notar cambios en nuestro organismo se necesitan alrededor de 5 a 8 sesiones.

Kundalini Yoga

La instructora de yoga Loreto García (www.mujerdeluz.orgexplica que el Kundalini yoga es una herramienta imprescindible para esta etapa, ya que además de ejercitar el cuerpo, estimula el sistema glandular y nervioso, generando un equilibrio orgánico, mental,  emocional y hormonal.

Beneficios. Reduce y/o elimina completamente los sofocos o bochornos, los dolores de cabeza y la pérdida del deseo sexual. Mejora el funcionamiento hormonal, ayuda a la circulación, trabaja los músculos que rodean los órganos internos y desintoxica el organismo, entre otros.

¿Cuándo comenzar? Mientras antes se comience a practicar Kundalini yoga más se previene que la menopausia se manifieste con síntomas fuertes. Lo ideal es partir cuando aún se tenga el periodo menstrual.

¿Cuántas veces a la semana? 2 a 3 veces por semana.

¿Cuándo se notan sus efectos? Si se tiene una práctica regular, en el primer mes ya se notan efectos importantes.
Los tratamientos naturales son una buena opción para minimizar los síntomas propios de esta etapa femenina.